jueves, mayo 05, 2005

Comfortably Numb - - Empty Spaces

Y por fin llegamos al presente. Fue en verano. Mi armario se había renovado por completo, como resulta lógico. Sin embargo, aún conservaba la ridícula cazadora de falso cuero. nunca me la había puesto, la encontraba bastante insulsa y no comprendía que me pudiera haber gustado. Suponía que, después de todo, el habérmela dejado abandonada en la oficina se debía a algo más que mera casualidad.

Pero era un día caluroso y tuve curiosidad. Me la puse.

Entonces noté algo. En aquella chaqueta había algo. Habían pasado meses, pero sólo entonces reparé en un bolsillo interior en el que reposaba, perfectamente intacto, un pequeño diario de cuero.

"verdadero cuero dentro de otro falso, como tantas veces suele ocurrir. Un simpático reflejo de las máscaras que adoptamos día a día."

De entre todas las frases del diario recuerdo esta última, pues es donde el pasado volvió a mí. La primera, inesperada y fatídica señal que había ansiado durante meses y que, en realidad, no quería encontrar.

El hombre de ese diario no era el alegre ser que las amables palabras de mi bendita Lucía me habían descrito. Sin embargo, era yo. un hombre atormentado. Infelizmente atrapado en una vida que deseaba abandonar, carente de retos, carente de expansión. Página tras página veía los sueños de un hombre relatados y su amargura por la manera en que, algo que el llamaba "arbol de la vida", se iba quedando sin sus ramas.

Todo lo que quería este hombre parecía sacado de la mente de un niño que se resistía a crecer. Nada parecía tener demasiado sentido, el hombre no lograba explicarse, pero yo lo entendía. Las palabras venían a mi y rellenaban sus huecos. No lograba explicar lo que leía, al igual que nadie podría entenderlo. Estaba escrito para mí.

A medida que leía más páginas las cosas empeoraban. Iban desapareciendo los dibujos, las ideas, las anotaciones crípticas y el sufrimiento cada vez era más desarrollado. La salida de su ciudad, el alejamiento de sus amigos (las personas más interesantes a las que había logrado conocer y que le ayudaban) y la incomprensión de un mundo que parecía no estar hecho para él, un niño adulto.

Y aquí se acaba. Las últimas páginas juega con la idea de un fin. Un giro radical a todo. No lo detalla, no lo nombra, pero lo rodea. Y a mi cabeza viene una imagen del accidente. ¿Podría ser ese el giro? ¿Estaría pensando en el suicidio realmente?

No fue hasta unas horas más tardes cuando me di cuenta de otro detalle. ¿Dónde estaba Lucía? En todo el diario no salía nombrada. ¿Cómo podía pensar en un cambio si contaba con su mera presencia?

Llevo dos días sin dormir. la carta ya se está acabando. Durante 48 horas he pensado y he llegado a conclusiones. Pero al igual que en mi diario, no sería capaz de explicarlo, nadie podría entenderlo, y esta vez no volveré para leerlo.

Lo siento lucía, y Gracias por estos meses de felicidad.





Entró en el pasillo, acarició las llaves de Lucía. Se las había dejado encima del mueble. Luego tendría que picar. Sonrió por esta observación tan carente de importancia.

Entró en la habitación.






- Oficial: Es cierto, no aparece ni tan siquiera nombrada.
- Inspector: Ni una referencia lejana a su existencia.
- O: ¿Qué sugieres entonces?
- I: No tengo ni idea. No tengo ninguna prueba de nada. Sólo sé que hace 9 meses ese hombre sufrió un accidente que los bomberos calificaron de inaudito, que nuestros hombres no lograr explicar y al que sobrevivió contra todo pronóstico médico. Y ahora ese hombre está muerto.
- O: Y esa mujer no aparece en el diario.
- I: Sin embargo, eso no es concluyente. El diario podría ser de tiempo atrás. Si tuvieramos algo de antes justo del accidente...
- O: Pero algo sigue sin encajar. ¿Qué gana ella?
- I: Otro cabo suelto. Ella es realmente enigmática. No sabemos de dónde salió, ni cuando, ni sus intenciones.
- O: No sabemos nada.
- I: Je.
- O: ¿Qué?
- I: El fallecido no sabía nada de sí mismo. La mujer no sabe nada de las razones del fallecido. Nosotros no sabemos nada de la mujer, no sabemos si hay algo que saber sobre ella y no sabemos nada sobre el hombre.
- O: Una curiosa cadena.
- I: Todo esto nos lleva a la misma pregunta. ¿Quién es él?

5 comentarios:

Abe dijo...

Te está quedando muy bien la historia esta

El Aprendiz dijo...

vaya, muchisimas gracias.

lamentablemente he de decir que dudo que la vaya a seguir. Al menos por el momento.

En mi cabeza tengo bastantes posibilidade spara la historia y no sé si me gusta más que se queden libres y que cada uno crea la versión que quiera.

Además, lo que quería hacer, el nudo principal, ya está hecho.

Pero quizás un final tan abierto no sea bueno. Incluso pensé en poner uno explicándolo todo más en detalle. Quizás más adelante.

Me interesa que me digais que opinais. No tiene porque ser por aquí.

WaaghMan dijo...

Me da igual lo que digas, yo lo escribo por aquí :P.

Ta claro que el tipo tenía doble personalidad antes del accidente, y el diario lo escribía con la personalidad en que no conocía a la chica... O no está tan claro :P

La historia está yendo bien, pero como ya te dije el primer post, que no daba a entender que la historia fuese a continuar, y que no enlazaba prácticamente las 3 partes, parecía una ida de pinza :P

Abe dijo...

Me interesa que me digais que opinais. No tiene porque ser por aquí.

Brenes inseguro con su blog? Vaaaya

ROCH dijo...

Ese final es demasiado abierto. Nisiquiera hay datos suficientes para construir una hipotesis.

Podria inventarme un final, pero entonces parte del relato seria mio. Y por lo que he leido no quiero que asi sea.

La literatura es otra forma de comunciación. Quiero saber que tiene que decir El Aprendiz con este relato. Quiero un final.